Uno de los fotógrafos más inquietantes que conozco es Misha Gordin. Sus variaciones con repetición, siempre en blanco y negro, aprovechando grupos humanos misteriosos, cabezas torturadas surgiendo de la tierra, cuerpos atados, monjes con la cara oculta … son impresionantes.
Amalgama de imágenes altamente sugerentes.
Todo el misterio, la rabia, la soledad y la indignación de esta época se hallan presentes en las imágenes.
Cuando alguien, enseñando su obra, consigue despertar en los demás el gusanillo de la imaginación creadora, estamos ante un artista genial.
Eso le sucede a Gordin: tras contemplar sus fotografías el artista corre al taller, el místico a su retiro, el vividor a su vino, cada cual a la faena que le ocupa sin dejar de dar vueltas al impacto que esas placas han producido en su alma.
.

2 comentarios:
Hola níbulo,has vuelto a dar otro giro;va bene.
Iguana: tenía abandonada la historia galáctica y prefiero escribir posts individuales, cada uno de su padre y de su madre. Sólo quiero mantener cierto grado de pajuerismo como relación entre los artículos que exponga.
Ya veremos, dijo un ciego.
Publicar un comentario en la entrada