miércoles 26 de octubre de 2011

Distopía

Parece que la película de Truffaut ha quedado anticuada, como suele suceder en tantas ocasiones con el género de la ciencia-ficción, cuando pasa el tiempo y el futuro se convierte en presente, aunque sea a base de efectos especiales.
No obstante, el regalo que nos hizo Ray Bradbury con Fahrenheit 451 y sus hombres-libro, sigue siendo un canto elegante y lúcido a la libertad.
Resistencia contra una sociedad que controla, maneja y dirige al individuo. Lo de siempre, vaya, pero asquerosamente vigente.
Hay una gran cantidad de literatura y cine sobre esto. Ya sabéis, primero fue la utopía, Moro, Campanela, hasta el “Erehwon” de Samuel Butler. Después la distopía, Orwell, Huxley, La Fuga de Logan … ¿Sueñan las ovejas con androides simpáticos?
Me imagino lo que un director moderno, fresco pero con cierta experiencia, podría hacer con una historia como Fahrenheit. Sobre todo en la huída del ex bombero Montag, cruzando la pista y después río abajo, perseguido por los perros, hasta encontrarse con sus antiguos enemigos. ¿Es que nadie se va a dignar a rodar una nueva versión? ¿O ya están en ello?
Bradbury escribió también Crónicas Marcianas, El Hombre Ilustrado, … y un libro que no suele mencionarse mucho y a mí me entusiasmó: El país de Octubre. Curiosamente, en él se puede descubrir el origen de muchas cosas que nos suenan bastante, porque de una u otra manera se han adaptado o han servido de inspiración para otros que vinieron después.
¿Recordáis aquella canción de Almodóvar y McNamara que decía: “Voy a ser mamá. Voy a tener un bebé. Lo llamaré Lucifer … etc., etc.”?
Tal vez sólo sea pura coincidencia.
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2 comentarios:

iguana dijo...

Hay unas cuantas que deberían rerrodarse(palabro).

niebla dijo...

Asín ye.